―¿Quieres comer conmigo? Aunque te advierto, nada demasiado interesante, probablemente un pan relleno con jamón y queso amarillo.
―Eso estaría bien, pero no quiero que lo hagas por compromiso o algo por el estilo. No
tienes que hacerlo en reciprocidad de nada, si no es tu gusto.
―¿Qué se supone? ¿Que deje ir a un hombre que cambia bombillas y arregla grifos con
hambre? —dijo Christina imitando su sutil coqueteo con una sonrisa en los labios.
Santiago le sonrió de vuelta y asintió aceptando la i