-¿Y eso es un problema?
-No. Claro que no, solo me llamó la atención, eso es todo. Por cierto, la mesera no hace más que mirarte, estoy que le digo que esto no es una cita para que te de su número telefónico -agregó para cambiar el tema y olvidarse de las malditas almendras.
-No lo hagas, déjala que crea que eres mi novia.
-Pero está bien bonita... -Él se sonrió mirándola de esa manera con la que ella no sabía
cómo lidiar, así que cambió el tema. -¿Y Cuánto te van a pagar por ese primer libro?