-Mira, no pierdas tu tiempo, mejor lárgate. En serio, evitémonos problemas y sí ves a mi
madre, dile de mi parte que se puede ir al infierno que de seguro allá se va a sentir entre colegas.
Christina abrió la puerta de la oficina y miró a Dilan Pablo, que leía un libro esperando su turno, para ignorar a Frank que abandonaba la sala. Al entrar, respiró hondo para tranquilizarse, le resultaba increíble que su madre pretendiese continuar metiéndose en su vida. Se levantó los lentes de seguridad pa