-Joder...
-¿Qué dijiste? -preguntó Andres girando a mirarla, pero ella negó con la cabeza.
Estaba pensando que Santiago podía ser intenso por ratos, demandante, peleón, pero que nada de esas cosas eran infranqueables. Tenía defectos, pero ella lo aceptaba con ellos. Se llevó las manos al rostro, estresada, notando ese vacío en el pecho que se le había instalado de manera perpetua desde ese fatídico día de noviembre. No importaba el tiempo que pasara, era como si hubiese ocurrido hacía un par de