Me escondí detrás de una columna antes de que Viktor pudiera verme.
El corazón me golpeaba con fuerza en el pecho mientras lo observaba a la distancia, hablando con Leo Méndez.
Era él.
No había duda.
Más alto, mejor vestido, con un aire seguro que no recordaba… pero esa cara. Esa maldita cara que había aprendido a odiar con los años. La reconocería en cualquier parte.
¿Qué hacía aquí?
¿En esta ciudad?
¿En este evento?
Hacía años que no lo veía. Desde aquella noche en que le dije que estaba emba