El edificio estaba vacío.
Pero no abandonado.
Eso fue lo primero que noté al cruzar el umbral. No había muebles, ni cuadros, ni papeles… pero tampoco polvo en ciertas zonas. El suelo tenía marcas rectangulares, sombras donde alguna vez hubo escritorios, archivadores. Me agaché y toqué un enchufe. No tenía una capa gruesa de polvo. Había sido usado recientemente.
—Aquí pasó gente —murmuré.
Alexander asintió, alerta, recorriendo el lugar con la mirada. Subimos por las escaleras de madera que tamp