Dudé.
Durante todo el camino a mi habitación, no pude dejar de darle vueltas a la oferta de Fabián. “
Yo puedo matarlo por ti.”
Tan fácil. Tan limpio. Solo tenía que decir que sí y él se encargaba del resto.
Renato lo había enviado porque desconfiaba de mí. Porque mis métodos eran demasiado lentos. Porque él quería resultados rápidos. Y la cabeza de Ezra era el único resultado que le interesaba.
Debería estar de acuerdo.
Para eso me preparé durante tres años. Para ver a Ezra Falcone destruido.