La noche llegó y no pude dormir ni por un segundo.
Las palabras de Ezra me daban vueltas en la cabeza. "Soy un gato muy hambriento." Cada vez que cerraba los ojos, veía su sonrisa torcida. Sentía su aliento en mi oído. El roce de sus labios.
Me di la vuelta en la cama. Apreté la almohada contra mi cara.
Concéntrate. No pienses en él.
Pero era imposible. Porque él estaba en todas partes. En la pared que compartíamos. En el silencio. En el eco de sus pasos.
Me incorporé. Miré el reloj. Las tres d