El silencio entre nosotros se volvió insoportable.
Pesado. Denso. Como si el aire se hubiera convertido en algo sólido que costaba atravesar.
Él no apartaba la mirada de mí.
Yo tampoco.
—El día antes de la misión… —empezó, de repente, con una voz más baja—… hablé con ella.
Mi respiración se detuvo.
—La había vuelto a encontrar después de años. —Su mirada se perdió un segundo, como si estuviera viendo algo que ya no existía—. Me llamó. Me dijo que estaba bien. Que todo estaba bajo control.
Tragu