Rebeca lo vio saliendo de una habitación, se colgó de su cuello adhiriéndose a él desahogando su angustia. Esperaba percibir en ese brazo el mismo alivio, ella lo liberaría para que pudiera ver quien lo amaba em verdad.
—No sabes cuánto me alegra encontrarte con bien
Pero estaba completamente frio.
—¿Dónde está esa mariposa endemoniada?— enfadado hasta la punta de sus cabellos aparto a Rebeca, tirando al piso toda su preocupación y no bastándole con eso también pisoteo si corazón.
—Por qué me