Giro en el aire como una hoja arrastrada por el viento con violencia, sin control en el espacio abierto, Bastián consiguió un aterrizaje sin mayor daño que solo un acalambrado golpe corriendo por sus patas.
Un gruñido de insatisfacción exhalo de la garganta de Leonzio, al no conseguir hacerle el mínimo daño, sintió el ardor de una herida y la tibia sangre fría deslizándose entre un manchó de azabache pelo, levanto la vista tratando de reconocer en qué momento ese maldito lobo habia conseguido t