Ginevra Giovanni
Era la hora de partir, el momento en el que pactaríamos las bases de este matrimonio arreglado, que, tras la noche anterior, se sentía como algo más que un simple acuerdo. Habíamos dormido juntos, despertando abrazados como en las noches anteriores. Pero esta vez fue diferente; era como si ya hubiésemos puesto las pautas de nuestro matrimonio sobre la mesa, y sabía qué esperar de él, al menos en parte.
No había forma de que durmiéramos en cuartos separados, ni siquiera aunque y