Ginevra Giovanni
Mikhail fue quien condujo todo el trayecto de regreso a la ciudad. Esta vez me permití memorizar el camino, ya que era de día y podía ver las intersecciones con mejor claridad. Mientras conducía, él llevaba mi mano entre la suya, pero yo estaba a años luz. Mi mente viajaba por caminos angostos, porque, tras una semana en aquella cabaña, volveríamos a la realidad.
En el último instante, había ansiado quedarme en aquel pequeño lugar, refugiarme en la biblioteca y permanecer all