Ginevra Giovanni
El peso de la pregunta revoloteaba en mi cabeza mientras terminaba de preparar el desayuno. ¿Estaba dispuesta a afrontar las consecuencias por protección? La noche había sido una vigilia eterna, a diferencia de Mikhail, quien se había entregado al sueño tan pronto lo ayudé a subir al segundo piso. Cayó como un peso muerto, pero no podía culparlo; estaba herido de bala en dos partes del cuerpo, y los medicamentos hacían su trabajo. Él había aguantado el camino para guiarme, pero