Ginevra Giovanni
Dominik fue claro con sus indicaciones. Él nos escoltaría hasta las afueras de la ciudad y luego el camino sería todo nuestro. Nadie sabía la ubicación de esta cabaña, excepto Mikhail y Dominik. Y en las condiciones en que se encontraba el primero, era imposible para él conducir, así que esta vez el volante lo tomé yo.
Mikhail había resistido a quedarse dormido durante todo el camino, pero dos horas después ya nos estábamos acercando a la cabaña, recorriendo un camino rocoso y