—La literatura es un respiro —dijo Alejandro, acariciando la portada de un libro—. Un sitio para perderse y reencontrarse.
Trina asintió, fascinada por su lado intelectual. —Lo entiendo. Para mí, es como el paisajismo.
Él la miró con comprensión. —Sí, es similar.
La atrajo hacia él, tomándola por la cintura. El beso fue diferente, una caricia íntima, más que un mero deseo.
—Trina —susurró Alejandro cerca de sus labios—. Hay algo en ti que despierta mis ganas de ser mejor.
Trina sintió una punza