El aroma dulce de las flores que adornaban el escenario se mezclaba con el olor a madera pulida y a terciopelo viejo. El auditorio de Étoile estaba repleto; padres, familiares y amigos llenaban cada butaca, expectantes por la función de fin de trimestre. Pamela, vestida con un elegante vestido negro de seda y el cabello recogido en un moño bajo, revisaba cada detalle tras bambalinas. El brillo en sus ojos se mezclaba con orgullo y nerviosismo: esa noche no solo se presentaban sus alumnas, sino