El viento soplaba con fuerza en la cima de los rascacielos de New York , azotando con fuerza como si intentara arrancarlos de raíz. La niebla descendía densa, serpenteando entre los edificios con una gracia espectral, ocultando lo que no debía ser visto, revelando apenas sombras entre la espesura. Pamela observaba desde una de las ventanas de la casa estaba allí, sola, con el abrigo cerrándosele en el pecho, el corazón latiéndole como si presintiera que algo —o alguien— estaba a punto de emer