Las luces de la academia parpadeaban con una frecuencia inquietante. Pamela sostenía la fotografía de Lina Marceau con manos temblorosas, su corazón retumbando como tambor tribal en el silencio gélido del amanecer. La imagen parecía arrancada de una pesadilla: una sala oscura, paredes desconchadas, Lina sentada con la mirada perdida y las muñecas esposadas a una silla metálica. No era una amenaza directa… era una advertencia.
Dobló cuidadosamente la foto, guardándola en el interior de su abrig