Olívia asintió despacio.
—Sí, doctor. Todos los días —respondió, con una mano apoyada instintivamente sobre el vientre—. La otra obstetra me los recetó.
—Perfecto. Voy a prescribir un medicamento para las náuseas. No desaparecerán al cien por ciento, pero ayudará a aliviarlas —dijo—. Y también voy a indicar algunas sesiones de shiatsu para ayudar con la digestión, las náuseas y otras cosas más. Liam, esa es tu tarea. Aprender a hacerle el masaje.
El doctor Luiz comenzó a escribir la receta.
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