Liam se recostó ligeramente en la silla, cruzando los brazos con un aire calculado.
—¿Yo? —preguntó, sin alterar la expresión, la voz firme—. Los celos nunca fueron conmigo, doctor. Me gusta tener el control de las cosas, pero no soy celoso.
Olívia estuvo a punto de reír, conteniendo el impulso de comentar.
—¿Control y celos no son sinónimos? —dijo en tono ligero, como quien bromea, aunque la punzada de ironía era perceptible.
El médico observó a ambos con interés y respondió antes de que Liam