Cuando el reloj se acercaba al final de la tarde, Liam ya había participado en reuniones con las direcciones internacionales, revisado contratos estratégicos, modificado cronogramas y tomado decisiones que moverían millones de dólares. Aun así, la pila de documentos sobre su escritorio parecía no disminuir.
El teléfono interno interrumpió la lectura de un contrato.
—Señor Holt... —La voz de la secretaria suplente sonó más tensa de lo habitual—. Hubo un problema.
Liam levantó la vista del docume