Ísis permaneció en silencio, conmovida.
—Me siento orgulloso de presentarte como mi esposa. —Continuó él mientras conducía con tranquilidad—. Orgulloso de haberme casado con una mujer negra maravillosa. Orgulloso de nuestra mezcla. Orgulloso de los hijos tan hermosos que me has dado.
Su mirada se desvió un instante hacia el retrovisor.
—Thales y Zaya son lo mejor de los dos.
Ísis sonrió mientras miraba hacia atrás.
—Sí que lo son.
Alex vaciló por un momento.
—Aún me gustaría intentar tener uno