Laura percibió algo extraño en su voz.
—¿Pasó algo?
Olivia se secó rápidamente una lágrima.
—No. Solo me apetece comer pizza. Escuché que abrieron una pizzería con una masa especial para personas alérgicas. Te enviaré la dirección.
Hubo un breve silencio.
—De acuerdo. Llamaré a Ísis.
—Las espero allí.
Colgó.
El silencio se apoderó del coche.
Otra lágrima cayó.
Olivia apretó el volante.
—Eres muy estúpida... —La voz le salió quebrada—. Muy estúpida.
Respiró hondo.
—Todavía estabas pensando en ha