Olivia cerró los ojos.
—No es asunto tuyo.
—Ahora es Liam. La situación sí que debe de estar grave.
—No voy a escuchar esto.
—Sí, vas a hacerlo. —Su voz se endureció de inmediato—. Porque di una orden.
El corazón de Olivia se aceleró.
—Y recuerdo perfectamente que te advertí que habría consecuencias si la desobedecías.
—Me mantuve lejos de él. Estaba muerta.
—Lo estabas. —Alberto estuvo de acuerdo con una facilidad irritante.
—Él me encontró y me obligó a regresar.
—Lo sé.
—Entonces no tengo la