El silencio se apoderó de la habitación.
Olivia abrió la boca para responder.
Antes de que pudiera pronunciar una sola palabra, sonó el teléfono de la enfermera.
Las dos miraron el aparato.
La enfermera sonrió levemente.
—Es él.
Contestó de inmediato.
—Buenos días.
Al otro lado, la voz serena de Liam fue directa.
—Puede bajar a recoger a Meredith. Ya estoy llegando.
—Sí, señor.
La llamada terminó.
La enfermera volvió la mirada hacia Olivia.
—Ya están llegando. El señor Liam me pidió que bajara