Olívia asintió y se acercó, abrazándolo con una sonrisa sincera y cansada.
—Muchas gracias, André. Por escucharme… y por creer en mí.
Él le devolvió el abrazo con cuidado, envolviéndola por un breve instante. Luego le dio un beso suave en la parte superior de la cabeza, un gesto cariñoso y sin segundas intenciones.
—No somos enemigos —dijo en voz baja, aún cerca—. No funcionamos como pareja, pero como amigos, sí. Desbloquéame, no te preocupes, no voy a estar llamándote todo el tiempo. No quise