Él dejó escapar una sonrisa de lado, negando levemente con la cabeza.
—No niega que es tu hija… —murmuró, aún mirando la foto—. Si no me equivoco, va a ser más mimosa que tú.
Ella le dio un leve empujón en el hombro, sin fuerza.
—Ni lo intentes.
Él ya había pasado a la siguiente. Se detuvo. Esta vez su mirada se demoró más.
—Y aquí… —dijo más bajo— está gordita…
La voz le falló por un segundo. Casi imperceptible. Pero Olívia lo notó. Él respiró hondo, pasando el pulgar por la foto otra vez, com