Los ojos de Elisa se clavaron en los de Érica.
—A diferencia de ti.
Érica la miró por un segundo y luego sonrió, irónica.
—Ah, claro… la santa de la familia.
El sarcasmo dio paso a un brillo más cruel.
—Pero no olvides una cosa. Te acostaste con Felipe. Y eso fue lo que destruyó a Meredith.
El nombre cayó entre ellas como un golpe seco. Elisa se tensó. Érica no le dio tiempo.
—Ella no lo soportó. Se quitó la vida. Y tú lo sabes.
Elisa dio un paso atrás, el shock cruzándole el rostro por un inst