Olívia rió bajito contra el pecho de él.
—Te lo voy a cobrar.
La puerta se abrió de nuevo. El policía carraspeó, indicando que el tiempo realmente había terminado. Se separaron despacio, con las miradas aún atrapadas una en la otra. Olívia le dio un último beso, suave y lleno de amor, antes de salir de la sala.
Mientras caminaba por el pasillo, con el abrigo bien cerrado y el cuerpo aún caliente por su presencia, sonrió para sí misma. Incluso allí, en medio de toda aquella dificultad, todavía l