Alex lo observó por un segundo.
—Está bien… —dijo, asintiendo—, pero si ella aparece aquí, será porque no logré impedírselo.
Liam sostuvo su mirada. Lo sabía. Pero no cedió.
Silencio.
Entonces Alex se levantó, acomodándose el saco.
—Necesito irme. Volveré en cuanto tenga cualquier novedad. ¿Quieres que le lleve algún recado a Olívia?
Liam miró la mesa durante un segundo, tomó el sobre que estaba allí y se lo tendió.
—Entrégale esto.
Alex tomó el sobre, lo guardó en la carpeta y asintió. Se giró