Vânia se llevó la mano a la boca mientras lloraba. Liam negó lentamente con la cabeza. Completamente destruido.
—Entonces no… no me hables de Él. Yo no creo en un Dios así.
El silencio volvió a caer. Vânia se acercó más a él. Y volvió a sostenerle el rostro.
—Desearía tanto que fuera diferente… quisiera tener el poder de cambiar las cosas.
La voz salió hecha pedazos.
—No quería ver la historia de tu padre repitiéndose en tu vida.
Liam cerró los ojos de inmediato. Aquellas palabras lo atravesaro