Laura señaló la bandeja intacta sobre la mesa.
—Casi no estás comiendo, no sales de aquí, no hablas con nadie…
La respiración de ella comenzó a acelerarse.
—¡Hace una semana, Liam! ¡Una semana!
Él giró lentamente el rostro hacia el otro lado. Como si ni siquiera tuviera fuerzas para discutir. Aquello irritó aún más a Laura.
—¡Entiendo que necesitas vivir tu duelo! —la voz se le quebró a mitad de la frase, pero continuó—. Entiendo que estás sufriendo… ¡pero no voy a aceptar perder a otra persona