Alex estaba sentado en el sofá. Ísis estaba recostada de lado, con la cabeza apoyada en su regazo. La mano de él acariciaba su cabello de forma automática.
—¿Cuándo vas a traer al Osote aquí? —preguntó ella con la voz más baja, casi adormilada.
Alex sonrió levemente.
—Voy a ver si puedo mañana por la noche… después de que pasemos por el hospital a recoger el resultado —respondió, deslizando los dedos entre su cabello.
Ísis esbozó una pequeña sonrisa y levantó el mentón para mirarlo mejor.
—No s