Olívia suspiró, negando con la cabeza.
—Ahora empiezo a entender tu forma de ser. Pero esto es peligroso —dijo, bajando la voz, con un tono más firme—. Te metes con gente que ni siquiera conoces. ¿Y si algún día sale mal? ¿Quién te va a salvar? ¿Tu novio se lo toma bien?
Ísis soltó una risita corta, aunque su mirada siguió seria.
—Sé cuidarme, Olívia —respondió, firme—. Y ¿sabes qué? Soy buena en esto. Sé escuchar, sé interpretar. A veces los tipos solo quieren hablar, ¿lo crees? Quieren a algu