Alex se quedó inmóvil. El silencio del cuarto se volvió más denso. Liam esbozó una media sonrisa fría.
—Y tú eres demasiado niño… para esa mujer.
Alex lo miró como si hubiera recibido un puñetazo. El orgullo intentó reaccionar… pero la verdad había dado en el blanco. Liam entonces arrojó una bolsa que llevaba en la mano al lado de Alex. El impacto sonó seco.
—Y vine a traerte esto —dijo sin emoción.
Alex miró la bolsa con desconfianza. Liam ya se estaba dando la vuelta para irse. Pero antes de