Olivia sonrió con los ojos empañados. Liam levantó el rostro y su sonrisa salió torcida, maliciosa, apasionada.
—Porque papi va a darle mucho cariño ahora… —completó él—. Y va a hacer que tu mamá recuerde cuánto me vuelve loco.
Fue entonces cuando Olivia lo sintió. Un movimiento distinto. Sutil. Pero inconfundible. Su vientre dio un pequeño pulso.
Abrió los ojos de par en par, conteniendo la respiración. Liam también lo sintió. Su mano se congeló por un segundo. La mirada se le transformó. El p