Liam solo entonces levantó la mirada. Fría. Directa. Cruzó los brazos despacio y se recostó en la silla con un dominio absoluto.
—El departamento jurídico se encarga —dijo seco, como si cerrara el tema de una vez.
—Quiero resolverlo contigo —insistió Bárbara, dando un paso pequeño hacia adelante. La voz salió más firme, casi como un intento de recuperar terreno—. Porque fuiste tú quien me echó de aquí.
Liam no parpadeó.
—Y lo haría de nuevo —respondió, sosteniendo su mirada sin ceder un milímet