La noche ya había caído cuando Laura entró a ducharse. El sonido del agua corriendo llenaba la suite, amortiguando el resto del mundo. Edgar estaba sentado en la cama, recostado contra el cabecero, leyendo un libro, pero su mente no lograba quedarse del todo atrapada en las páginas.
Fue entonces cuando recordó el mensaje de ella.
Sin prisa, tomó el celular que estaba al lado, desbloqueó la pantalla y lo leyó.
"Solo te necesito hoy… pero de la forma más equivocada posible. ¿Quieres correrte para