América tenía claro algo: Vladimir era un psicópata. Tal vez por la forma en que había sido criado, tal vez por algo más profundo. No lo sabía, ni le interesaba. Lo único que tenía claro era que la gente como él podía ser manipulada, si se actuaba con sumo cuidado. En su mente enferma, Vladimir estaba convencido de que ella podría llegar a amarlo. Había creado un cuento de hadas distorsionado. Seguramente había visto demasiadas novelas donde se romantizaba este tipo de control y violencia. Pero