América se había levantado muy temprano para ir a clases. Aquel día, Larissa celebraba su cumpleaños número veinte y, aunque aún no tenía el regalo, sabía que tenía que encontrar algo especial. Su amiga estaba exultante. Reía, hacía planes, decía —entre bromas y verdades— que mañana tomaría hasta desmayarse y tendría todo el sexo que pudiera. “Será mi primera vez... con veinte”, solía decir entre risas, como si eso marcara un hito. Ya había hecho todo antes, pero ahora se sentía distinta. Améri