—Necesito empleo —dijo América con firmeza—; para cuando me marche de aquí, ya tener un lugar al que ir y un trabajo con qué sostenerme. Te dejo mis documentos por si sabes de algo y puedes avisarme —le entregó a Gustavo una carpeta cuidadosamente ordenada.
—Tengo un colega que busca secretaria. Te vendría bien, ya que cuando termines la carrera, ya tendrás experiencia, y se te hará más fácil colocarte como abogada —le propuso Gustavo, mientras hojeaba su currículum con aprobación.
—Claro que m