Mauro, muy animado, sirvió una cerveza a cada uno. Isabela mintió diciendo que le había venido la regla y no bebió; cambió la cerveza por agua con limón.
Cuando regresaron al hotel donde se alojaban, Carolina la instó a que se fuera a lavar. Cuando Isabela salió del baño, con el pelo largo aun goteando, sacó de su bolso el celular que había tenido apagado todo el día y lo enchufó al cargador.
En el momento de encenderlo, los mensajes se sucedieron uno tras otro. Entre todos los no leídos, los de