El fin de la jornada laboral ya había llegado y en la oficina solo quedaban unas cuantas luces encendidas. La mayoría del personal ya se había marchado, pero Stella seguía concentrada frente a su computadora, revisando unos informes con la meticulosidad de siempre. Solo que esa tarde había algo distinto en ella: su expresión no era tan severa, y de vez en cuando, un atisbo de sonrisa se formaba en sus labios.
Cyrus, desde su oficina, la observaba a través de la puerta que últimamente siempre d