Cyrus salió de la oficina de Louis con una sonrisa que todavía no lograba borrarse del todo. No sabía si reír por lo absurdo de la conversación o ponerse nervioso por lo que significaba realmente. Aun así, cruzó el pasillo con paso firme hasta llegar a su propia oficina.
Cuando abrió la puerta, encontró a Stella allí, sentada en la silla frente a su escritorio, revisando unas carpetas que él había dejado más temprano.
Ella levantó la mirada en cuanto escuchó el sonido de la puerta.
—¿Todo