El viernes llegó más rápido de lo que Stella hubiera querido. Pasó todo el día con un nudo en el estómago, aunque intentaba disimularlo entre reportes, llamadas y correcciones. Cyrus, por su parte, parecía sorprendentemente tranquilo… o al menos hacía un esfuerzo monumental por parecerlo. Cada vez que ella lo miraba, él le dedicaba una sonrisa que decía «confía en mí», y de alguna manera eso ayudaba, aunque no del todo.
Cuando terminó la jornada laboral y ambos fueron al departamento de Stell