DORIAN
El reloj marcaba las once de la mañana, ya todos estaban en posición. En cuestión de horas reconocimos las posiciones de los hombres de Falconi, los puntos ciegos, las rutas de entrada y salida. Habíamos volado un dron sobre la zona durante horas. Sabíamos dónde dormían, dónde comían, dónde meaban. Sabíamos sus turnos, sus relevos, sus debilidades. Sabíamos todo.
—Jefe —la voz de Gaetano rompió el silencio—. Los equipos están en posición. Roma confirma que tienen la casa rodeada. El puer