El sonido de la explosión estremeció la tierra, haciendo que todos se lanzaran al suelo mientras el polvo caía del techo del bunker. Los sollozos de las mujeres llenaron el espacio mientras los hombres intentaban no parecer unos tontos.
— ¡Madre santa! ¿Qué fue eso? — Clamó el chef que estaba en medio de los demás empleados y a quien poco le importaban los códigos de los mafiosos y sus clanes, ¡Al diablo con las pantallas! ¡Si pensaban que era un gallina que más daba! — ¿Allá afuera cómo están?