Roma, Italia
Una semana después de la filtración
La ciudad hervía.
Los periódicos no hablaban de otra cosa. Francesco Di Stefano, El Abogado, había controlado la justicia italiana durante cuatro décadas. Jueces destituidos, fiscales suspendidos, políticos que habían construido sus carreras sobre sobornos y favores. La lista de caídos crecía cada hora.
Elena caminaba por las calles de Trastevere, donde todo había comenzado. Dante iba a su lado, con la capucha subida, las gafas oscuras. No podían