Roma, Italia
Dos semanas después
La iglesia de San Lorenzo estaba vacía un martes por la mañana.
Elena entró con pasos lentos, el eco de sus zapatos resonando contra los muros de piedra centenaria. El olor a incienso y velas la transportó a su infancia, a las misas dominicales en Calabria, a la mano de su madre sosteniendo la suya.
Al fondo, siete mujeres la esperaban.
Siete madres.
Siete historias de dolor.
Ferrara había organizado el encuentro en secreto, lejos de miradas indiscretas, lejos d